Cuando
llegué al colegio, mis compañeros me dejaron entrar la primera para
poder hacer el examen cuanto antes y así regresar pronto a mi casa
para poder descansar, que era lo único que me apetecía y necesitaba
mi cuerpo en ese momento… tumbarme en la cama y dormir…
Cuando
me tocó entrar a examinarme, mi tutora ni siquiera se dignó a
preguntarme cómo me había ido; cómo estaba; cómo me encontraba.
Sólo hizo su trabajo. Me senté en una silla y me puso delante el
ordenador. Me enseñó una imagen una sola vez, como solía hacer y
luego comenzamos. Me grababa para luego poder corregir los errores y
evaluarme.
La
primera vez que puso el vídeo me empecé a marear pero a pesar de
todo continué mirando la imagen. Todos los signos se mezclaron, mi
visión se estaba volviendo borrosa y turbia por momentos, y mi
cabeza empezaba a dar vueltas. Cuando acabó me lo puso de nuevo para
empezar a hacer el examen, pero a mitad del video tuve que parar. Me
dio un gran mareo que tuve que apartar la mirada del ordenador y
agarrarme a la mesa. Aún así, sólo supo decir que si no me
encontraba bien que lo dejara y me presentara para la evaluación
siguiente. Con semblante serio y firmeza le dije que no, que
continuaría hasta el final y así lo hice. Cuando me fui, salí tan
enfadada que ni me despedí de mis compañeras. Tenía muchas ganas
de llorar. Me hizo sentir fatal, me hizo sentir inferior a todos.
Nunca esperaba algo así de nadie, que menos que: “no te preocupes,
inténtalo de nuevo”, “tómate tu tiempo, no pasa nada”... Algo
de humanidad; no esa frialdad tan cruel. Pero en ésta vida, por
desgracia, existe de todo…
Me
desanimé tanto que iba a abandonar, esta vez estaba decidida a tirar
la toalla. No podía con esa persona y mi nota dependía de ella.Pero
tampoco quería dejar que me afectara psicológicamente y me hundiera
como lo estaba haciendo, no lo podía permitir.
Cuando
llegué a mi casa lo primero que hice fue hablar con el chico.
Necesitaba desahogarme y soltar todo lo que había aguantado. Con mi
madre, aún teniendo una gran confianza, no podía hacerlo. Sabía
que acabaría derrumbándome y no podía permitirlo; no podía dejar
que me viera cómo me venía abajo. No quería que se diera cuenta de
que cada vez me suponía más esfuerzo todo, que psicológicamente
iba decayendo, que poco a poco me iba hundiendo. Había luchado tanto
para que eso jamás pasara, que debía continuar con todas mis
fuerzas para que todo fuera igual.
Mis
amigas me avisaron para salir por la tarde e ir a tomar café y
“celebrar” que habíamos acabado los exámenes. Pero a mí no me
apetecía, solo tenía ganas de estar sola en la cama sin hablar con
nadie, excepto con ese chico, que era la única persona con la que me
había desahogado completamente. Él fue el único que supo cómo me
encontraba en cada momento, mis pensamientos, mis frustraciones…
Sabía y conocía ya todo de mí.
Nos
llevamos toda la tarde charlando. Él, por su parte, intentaba
animarme de todas las formas posibles pero no funcionaba. En ese
momento nada me hacía cambiar de opinión. Estaba muy defraudada con
todo, e incluso conmigo misma por no haberlo logrado. Por no poder
aprobar y por no verme capaz de seguir y conseguir el título.
Por
la noche, cansado de intentar animarme sin éxito, decidió
preguntarme qué era lo que realmente necesitaba en ese momento.
Quería averiguar qué podía hacer para sacarme una sonrisa e
intentar, aunque fueran por pocas horas, hacerme feliz y evadirme de
toda esa situación; de todo lo que me rodeaba, en definitiva. Al
principio no supe qué contestar, porque ni yo sabía que podría
ser... Entonces me propuso que imaginara que si en esos momentos
estuviéramos los dos juntos cambiaría algo. Fue entonces cuando me
dí cuenta de que solo estando él conmigo me sentiría aliviada de
todo el dolor que me devoraba poco a poco. Sin pensarlo dos veces le
dije que sí; que su compañía me quitaría la pena que llevaba
dentro. Tan solo con sentir uno de sus abrazos, olvidaría todos los
problemas por un instante.
El
chico era una persona muy tímida. Aún teniendo bastantes problemas,
siempre estaba pendiente de mí. Siempre me tendió esa mano que
tanto necesitaba. El chico hacía meses que no salía de su casa y
mucho menos para ir a otro pueblo. Con sus 28 años no tenía carnet
de conducir. Le había cogido miedo a la carretera debido a un
accidente de tráfico que tuvo a los 20 años. Le horrorizaba el
hecho de sacarse el carnet. Tenía muchos miedos y uno de ellos era
ir a lugares desconocidos y sentirse frágil. Aunque parezca extraño,
era así; pero por mí haría el esfuerzo de dejar sus miedos atrás,
de coger un autobús, subirse al tren y venir a verme para poder
aliviarme mi dolor. Estaba decidido a hacer cualquier cosa para
ayudarme. Tras su insistencia acepté porque aún me sentía en
“condiciones” para que me viera de nuevo. Con esto quiero decir
que todavía no me sentía “fea”; no tenía mal aspecto, y sobre
todo, y lo más importante para mí, continuaba con mi tan querido
pelo. Mi cabello permanecía en mi cabeza. Sabía que a medida que
pasara el tiempo me iba a quedar con nada de cantidad, que la
claridad de mi cabeza asomaría cada vez más. Pero no era el momento
de pensar en ello. Deseaba con todas mis fuerzas que nos
encontráramos otra vez…
Ya
está solucionado el problema de los comentarios, ya podéis dejar
vuestras opiniones sin dificultad.
Le
podéis dar a : comentario y luego; comentar como; y ahí elegid la
opción que más os convenga. Ya sé que todos habéis intentado
dejar vuestro comentario, pues ahora ¡¡YA PODÉIS!! Espero ese
momento con ansias.
Siento
mucho haber tardado en solucionar ese problemilla.
También
he añadido música de fondo, pero sólo se puede escuchar desde el
ordenador, estoy intentando solucionarlo para que podáis escucharlo
también con el móvil. Gracias por vuestro apoyo, sin vosotros ésta
historia no podría continuar.
Aún
faltan muchas cosas por contar, ésto solo acaba de empezar. Muchas
gracias de nuevo por seguirme, estáis cumpliendo uno de mis sueños
desde que empecé ésta enfermedad. Estoy deseando leeros, un beso
muy fuerte para todos vosotros. ¡¡GRACIAS!!
Esta parte la llamaría yo, tu motivación para continuar con la batalla....me encanta la forma d narrarlo, un besito y.buenas noches
ResponderEliminarMe tienes enganchada totalmente peque!!! eres super Valiente cariño...no solo por haber pasado por esto y haberle echado dos cojones...si no por compartirlo con todos...!! nunca dejaras de sorprendernos....!!!me encanta qe tu cari apareciera en este momento...podria haber aparecido mucho antes o mucho despues..pero nunca me cansare de decir q llego en el momento oportuno!! me muero de ganas por seguir leyendo!!!!te queremos muchisimo peke!!!
ResponderEliminarEres una persona muy fuerte lo demuestras con cada palabra aunque no te conozco demasiado siempre estabas en mi mente y me preguntaba como estabas y siempre preguntaba x ti!! Una historia de la que no puedo dejar de leer sigue así guapa un besazo
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