viernes, 14 de noviembre de 2014

Desgarradores efectos secundarios

Por fin iba acercándose el momento de terminar con la quimio. Definitivamente debía ponerme seis ciclos. Me faltaban cuatro sesiones para terminar, pero quizás eran las cuatro últimas peores.
El tiempo pasaba y ya los efectos de la quimio podían conmigo. Mi cansancio se iba agrandando, pero aún así yo estaba fuerte psicológicamente. El apoyo de todos me ayudaba a dar un pasito más y nunca dejar de avanzar.
Mis mañanas eran malas, cansadas y muy doloridas, pero con el buenos días princesa de mi chico ya todo cambiaba. Hacía que me levantara de la cama y luchara por lo que quería. Por muy mala que estuviera debía dar ese pasito. Si mi cuerpo solo podía dar dos pasos, los daba y volvía a la cama. Si mi cuerpo podía dar diez los daba y volvía a la cama o si mi cuerpo podía aguantar una clase entera lo aguantaba; pero no podía quedarme en la cama compadeciéndome y perdiendo el tiempo con lamentaciones. Tenía que continuar fuera como fuese.

En la última sesión del quinto ciclo no fue mi madre quien me acompañó, sino mi hermana. Necesitaba compartir conmigo una de las experiencias de la quimio: estar a mi lado apoyándome cuando me enchufaran, sobre todo quedando tan poco como quedaba. Quería acompañarme dándome su mano para que yo sintiera su apoyo incondicional.
Cuando llegamos, como siempre, me enchufaron y empecé bien la sesión pero a medida que iban pasando las horas empecé a encontrarme mal, cansada y con mucha fatiga. Ese día nos tocó al lado una mujer que terminaba su tratamiento, pero maldito último día para esa persona. Recuerdo que lo pasó fatal; la pobre no paró de vomitar. Mis náuseas, sumadas a la situación que tenía a mi lado, iban aumentando a medida que pasaba el tiempo pero intentaba evadirme de aquella habitación con todas mis fuerzas. Me puse música en el mp3, cerré los ojos y me quedé dormida. Necesitaba salir de todo aquello de alguna forma, sobre todo para no acabar como aquella pobre mujer que tan mal lo estaba pasando.
Ya llegaba la hora de comer y yo no podía probar bocado. El olor de las bandejas de comida me daba náuseas y al ver a la gente comiendo se me removía todo el estómago. Mezclado con el sabor a metal que ya lo sentía nada mas empezar el tratamiento aquello para mí se convertía en una bomba de relojería. Esos momentos eran de mucho dolor y sufrimiento; de mucho aguante para no acabar mal. Una vez recogían las bandejas y todo el mundo terminaba de comer ya me aliviaba un poco pero al poco tiempo llegaba la merienda y de nuevo me volvía a ocurrir lo mismo.
Por último antes de terminar me inyectaban un líquido que es corrosivo. Los enfermeros debían usar guantes para que no tuvieran contacto directo con la piel porque les quemaba. Mis venas al principio, como ya dije, eran fuertes. Pero de tantas sesiones estaban bastante quemadas; ya no aguantaban el líquido y menos aún el corrosivo. Intentaban ponérmelo de forma que entrara muy despacio para que no me hiciera daño, pero aún así era imposible. Aquel líquido no lo aguantaban mis venas. Nada más entrarme era como si estuvieran metiéndome fuego... era un dolor espantoso y muy intenso. Corriendo venían los enfermeros y me lo paraban, al ver mi cara de dolor y mis estremecedores quejidos. Para que mis venas pudieran tolerar ese líquido debía estar mezclado con suero. Eso hacía que el tratamiento durara más tiempo y ya no pasara allí solo 6 horas; aumentaba a 8 o inlcuso 9 largas y angustiosas horas. Siempre me quedaba la última, pero era la única forma de aguantar el tratamiento completo.
Mi hermana con todo lo que había visto y el dolor que había pasado, quedó muy sorprendida; no se esperaba todo aquello. Creía que mis días seguían siendo buenos y lo seguía tolerando bien, pero descubrió que ya mi cuerpo estaba débil; que mis venas estaban quemadas y con algunos callitos a consecuencia también de la quimio y que mi estómago estaba muy frágil.
Todo comenzaba a torcerse. La chica fuerte y valiente del principio iba desapareciendo. Esta vez era una chica frágil y muy débil.

Al salir del hospital, fue mi cuñado quien nos recogió. Entró dentro del hospital a recogernos, porque no podía dar ni un par de pasos. Nos montamos en el coche y nos fuimos. Por el camino, desgraciadamente, me volvió la fatiga, imposible de aguantar por mucho tiempo. Me contuve todo lo que pude pero nada más aparcar el coche, abrí la puerta, saqué la cabeza y vomité. Mi hermana se quedó paralizada y mi cuñado se asustó, nunca antes me habían visto así de mal. Nunca antes había mostrado mi debilidad tan en público. Cuando subí a mi casa de nuevo corriendo tuve que ir al baño a vomitar. Mi madre al verme corrió detrás mía para ver qué me pasaba, y cuando vió que estaba vomitando se acercó y me sostuvo. Cuando terminé me puse el pijama deprisa y me fuí a dormir. Necesitaba dormir y pasar esos malos momentos durmiendo y no despertar hasta que los efectos secundarios desaparecieran. Pero por desgracia, no era posible. Ya no tenía fuerzas. No podía ni mandarle un mensaje al chico. Él, por su parte, sabía que me tocaba quimio así que sospechaba por qué no daba señales de vida. Entonces ni siquiera me mandaba mensajes; solo esperaba a que me encontrara mejor para poder conocer mi estado. A veces, cuando se hacía de noche y no había recibido noticias mías, me mandaba algún mensaje de apoyo y ánimos. Pero yo, sin fuerzas, no podía ni coger el móvil, y aún menos escribir. Solamente podía abrir los ojos de vez en cuando para volver a cerrarlos de nuevo y dormir; dormir todo el tiempo. Mi madre cuando era la hora de la comida me despertaba con mucho cariño. A veces, al ser incapaz de poner un pié en el suelo, me traía la comida a la cama y con mucho esfuerzo me la comía. Aunque la fatiga me atormentara me obligaba a comer. No podía dejar de comer ya que decaería del todo y eso si que no lo podía permitir.

En ese estado me llevaba cinco días; y sin poder levantarme de la cama. Cinco días sin apenas poder abrir los ojos, sin hablar con el chico... solamente descansando. Durante esos días mis padres y hermanos lo pasaban muy preocupados. Mis hermanos venían a verme todos los días pero yo no los podía ni recibir. Entraban en la habitación, me daban un beso y me decían: “ tú puedes campeona”. Yo no tenía ni fuerzas para darles las gracias.





Los próximos capítulos de ésta historia los iré subiendo de lunes a viernes. Por lo tanto, el próximo estará disponible el lunes. Gracias por vuestro apoyo. Seguid acompañándome en mi historia. Os espero en los siguientes capítulos, aún queda mucho por contar. Muchas gracias.

11 comentarios:

  1. Estoy super enganchada a esta historia.... pero no sé qué comentar.... si decirte que me alegro que estés bien, o decirte que siento todo lo que has pasado, o qué bonita historia de amor......es una mezcla de todo ello.....lo que sí me ha quedado muy claro que es una enfermedad muy DURA, y que para superarla hay que tener mucha fuerza, valor y personas que te quieran a tu lado. Un beso muy grande.

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  2. Gracias a ti!, estas trasmitiendo perfectamente tus sentimientos y tu estado de animo en cada momento.
    Se ve que eres una gran persona, y tienes una buena famia que te adora.
    Te deseo lo mejor, de ��.
    Pongo anónimo, xk no me puedo identificar con ninguno de los perfiles. Pero mi nombre es Eli.

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  3. Muchísimas gracias por vuestro apoyo. Nos os imagináis lo que me emocionan vuestros comentarios y la ilusión que me dá leerlos. Gracias por seguirme, sin vosotros no podría continuar. Besos.

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  4. Hola jessi, eres una super campeona, con lo pequeñita que eres qe fuerte eres , tiene grandes personas qe te apoya, y un angel que te cuida y mima, aaaa yo quieto ser dama de honor de tu boda jajajaja

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  5. ¿Cómo no ser fuerte con todo lo que me rodea? Con vuestro apoyo y cariño y la de mi Ángel ¡¡¡SE PUEDE CON TODO!!! Os quieroo...

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  6. Peco, quieres q escriba algo pero que decir. Me dejas sin palabras y eso que lo he pasado cerca. Verte sufrir a tÍ, a tus padres, a tu hermano, a tu cuñada y tu hermana me partía el corazón, pero como sabes teníamos que ser fuertes para q no te derrumbaras, aún así tu muchas veces nos animabas a nosotros. Te conocí cuando apenas tenías 10 años y te siento como mi hermana, hemos pasado muchas cosas juntos. Y no querría q nunca te pasara nada. Te quiero mucho cuñiiiiiii. Sigue así, seguro q al final conseguirás tu sueño de escribir un libro y ayudar a mucha gente con cualquier tipo de enfermedad que se sienta sola y triste. Un beso muy fuerte guapa.

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  7. Uy Jessy, esta parte ha sido dura d leer...cuántos recuerdos removidos...David , el amor d mi vida, también se ponía música nada más llegar al tratamiento y se tapaba la cabeza con un chaleco hasta q terminaba para no presenciar como al lado nuestra se teníanq llevar a una persona a la UCI pq no lo soportaba o vomitaba sin parar...lo peor era cuando se quitaba el chaleco y tenía los ojos colmados d lágrimas...sois definitivamente unos luchadores....unq me partía el corazón, me hizo prometerle al conocer la noticia q me mantendría fuerte y q no lloraría, yo cumplí y el cumplió q no me dejaría sola...con esta historia miles y miles d personas se sentirán identificadas y entenderán q no sólo es tu historia sino la historia d todos los q pasan por un camino duro como el vuestro...ánimo para continuar...ayudas a sentir orgullosas a personas q como tú han sido capaces d sportarlo, tq guapa!

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  8. Pero que fuerza y que valentía tienes, que grandeza poder contar como cuentas todo por lo que has pasado...Estoy segura de que tu historia servirá para darle paz y esperanza a muchas personas que están pasando por lo mismo. Seguiré muy de cerca tu blog! Es admirable Jessy, que grande eres! Espero que siga en pie nuestra comida para estas navidades. Un abrazo muy fuerte preciosa .

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  9. Graciass cuñiii!!!! Sabes que para mi eres mas que eso,eres mi hermano. Siempre has estado a mi lado,en lo bueno y en lo malo Y siempre preocupandote por mi. Gracias por ser como eres,siempre serás muy importante en mi vida.Te quiero hermanooo.

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  10. Ole tu te admiro q fuerzas no te conozco pero me encantaría porque te admito como persona eres increíble

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  11. Muchísimas gracias!!. Gracias de verdad por tu comentario, son cosas que me dan más fuerzas. Espero poder conocerte. Un abrazo muy fuerte.

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